LA DECADENCIA DE MARILYN MANSON
Sobre Marilyn Manson ya se ha escrito bastante, particularmente durante su época de apogeo a finales de los 90 y, más específicamente, después de la masacre de Columbine, tras la cual su nombre fue arrojado entre las causas que blandían los atónitos políticos y comentaristas conservadores en Estados Unidos.
Así, se han vertido múltiples opiniones sobre Manson, abarcando diferentes aspectos, con mayor o menor profundidad: algunos han tratado la dualidad que plantea (ver la entrada anterior en este blog, ¿En realidad sabes quién es Marilyn Manson?), o la manera en que supo aprovechar el odio de las masas para erigirse como un referente obligado en la escena musical de finales del siglo pasado (qué viejo sueno al escribir eso). Otros se han enfocado en su coqueteo con la iglesia satánica, en las múltiples protestas por parte de grupos religiosos tratando de evitar sus concierto, o en los diversos rumores con respecto a su personaje.
Así, se han vertido múltiples opiniones sobre Manson, abarcando diferentes aspectos, con mayor o menor profundidad: algunos han tratado la dualidad que plantea (ver la entrada anterior en este blog, ¿En realidad sabes quién es Marilyn Manson?), o la manera en que supo aprovechar el odio de las masas para erigirse como un referente obligado en la escena musical de finales del siglo pasado (qué viejo sueno al escribir eso). Otros se han enfocado en su coqueteo con la iglesia satánica, en las múltiples protestas por parte de grupos religiosos tratando de evitar sus concierto, o en los diversos rumores con respecto a su personaje.



